Porque nuestro silencio también cuenta como culpa

Con particular esperanza el pueblo salvadoreño, se hace del conocimiento de la implementación de medidas excepcionales, cansados del desborde delincuencial en todo el territorio,  mismo que hurta la paz y el pleno goce de los derechos de ciudadano a todos aquellos hombres y mujeres trabajadores, derechos plenos violentados por las pandillas; como el libre tránsito y el derecho a ejercer el comercio en toda su plenitud, hacen que estas medidas sólo en aquellos salvadoreños que realmente queremos un cambio radical para nuestro país, provoque una luz de verdadera esperanza.

No puedo creer que alguien que dice amar a El Salvador, reproche tajantemente las medidas impuestas, solo se dejan en evidencia,   estos personajes se ven motivados por sus oscuros intereses, que en su mayoría son de tipo político. Un salvadoreños que ama a El Salvador  repudia a todo negociador que busca alianzas con las estructuras criminales sin importar su color y bandera, inclusive su motivación en busca de paz, y acceso a votar es repugnantemente vomitiva, porque estos negociadores juegan, apuestan y se benefician a cambio de tu tranquilidad de tu paz y la mía, apuestan tu vida y la mía por su puro placer y goce.

Ningún Delincuente merece el perdón sin juicio

Las víctimas no aparecen reflejadas con exactitud en las estadísticas, porque en este país se cuentan muertos, pero y qué de sus esposas, madres, hijos, nietos, amigos de trabajo, qué de sus patrimonios robados, hurtados o allanados, empresas en quiebra y  esfuerzo de muchos años.
Un delincuente, solo puede recibir la indulgencia que la Ley permite.
Hay que armarnos de valor en denunciar todo acto de corrupción, porque hay delincuentes en la calle bajo un puente y otros de saco y corbata en la Asamblea Legislativa o en el Despacho judicial, en las oficinas de aduanas,  Migración, en la Policia Nacional Civil, en la Fuerza Armada en todos lados; cínicos ladrones que se han engordado por la cobardía de su misma gente que tiene temor de denunciar.

Somos culpables todos aquellos que solo reclamamos pero no denunciamos cuando nos enteramos de un acto de corrupción, sí callamos, no reclamemos…no tenemos derecho!

Medidas excepcionales que vulneran Derechos Humanos

Probablemente pero,  y qué de los Derechos Humanos de un pueblo ensangrentado!
Qué de los derechos Humanos de los hijos sin padre y de las madres sin hijos!
Las medidas excepcionales son aplaudidas por quienes queremos paz y reconocimiento de esa paz en el exterior, porque por ahora, somos un país que se ha ganado, que otros países recomienden a sus ciudadanos abstenerse de visitarnos,  eso somos y soñamos, queremos cambiar esta desgastada y real imagen que hemos provocado, ¡sí!  ¡Dije provocado! pues  tanto provoca el que ejecuta el delito como aquel que conociendo su cometimiento lo calla.

Tenemos que cambiar todos, esto no es solo culpa del gobierno en turno, de Mijango, Ernesto Muyshondt, Fabio Colindes, Paolo Luers, Mauricio Funes, y  cuanta figura pública se nos ocurra, sí porque siempre buscamos a quien culpar, pero no reconocemos todo el daño que le hemos hecho a este país cuando  decidimos callar, creo que las medidas excepcionales no cambiaran el rumbo de nuestra territorio por si solas, si cada uno de nosotros no hacemos nuestra parte.

Porque nuestro silencio también cuenta como culpa.